

En ¨Camino a Nunca Más¨, Ramdel transita la delgada línea entre la pérdida y la reconstrucción, entre la nostalgia y el renacer. Cada tema se convierte en una estación de un viaje íntimo, donde las cicatrices del pasado conviven con la esperanza de una nueva luz. El álbum despliega un paisaje sonoro lleno de matices: guitarras potentes, atmósferas envolventes y una voz que guía al oyente a través de un relato profundamente humano y conmovedor. Producido y grabado en Los Ángeles por Fabrizio Grossi (Steve Vai, Alice Cooper, Joe Bonamassa), el disco refleja una atención meticulosa a cada detalle. Su sonido combina la fuerza orgánica del directo con una producción moderna y cinematográfica.
Uno de esos temas que se encuentra dentro de este disco es ¨Mi Pasatiempo¨, una canción en la que la banda contó con las colaboraciones de Carlos Escobedo (Sober) y Jorge Salám (Mago de Oz). El tema fue compuesto por Ramón Delgado junto a Carlos Escobedo. El tema habla de un amor despechado después de una relación tóxica y que al final se convirtió en un pasatiempo. Ramdel firma una canción de ruptura y liberación emocional donde el pasado deja de doler para convertirse en aprendizaje. Lejos de quedarse anclada en la nostalgia, la canción evoluciona hacia un estallido de presente. “Esta noche hay que disfrutar” se convierte en un mantra que reivindica el ahora, el movimiento constante, la necesidad de no parar. El miedo desaparece y da paso a una sensación de eternidad efímera, intensa y liberadora, donde la mirada ajena ya no pesa y el pasado deja de condicionar.
Con Camino a Nunca Más, Ramdel confirma que el arte puede ser también un camino hacia la redención. Sus letras, llenas de simbolismo y sinceridad, iluminan las luces y sombras de las emociones, utilizando un lenguaje poético que conecta de inmediato con quien escucha.
Este nuevo trabajo no solo evidencia la madurez artística de la banda, sino que invita a acompañarlos en un viaje sin retorno hacia lo que ya no existe, pero que deja marca: el pasado, los amores perdidos, los sueños que cambian de forma. Ramdel reivindica la pasión por el rock clásico sin renunciar a la modernidad, desafiando al oyente a no dejarse arrastrar por lo común y a reencontrar el poder de una música creada con convicción y corazón

