Los murales callejeros son vandalismo para algunos. Hay quienes, en cambio, consideran que embellecen los barrios. Otros les achacan su gentrificación. Los del grafitero Banksy cuestan millones.
En 2004 un retrete obra del francés Marcel Duchamp fue elegida por 500 artistas como la pieza de arte más influyente del siglo XX. Unos años después, el museo Guggenheim ofreció en préstamo a la familia Trump un urinario de oro del italiano Maurizio Cattelan. El artista quería denunciar los excesos del arte.
Retrato de un artista (piscina con dos figuras) se subastó el año pasado por 80 millones de euros. El británico David Hockney se convertía así en el artista vivo más caro del mundo. ¿Inversión o despilfarro?

